Más allá de las justificaciones del gobierno y de las explicaciones de los opositores, la triste realidad que viven los venezolanos se circunscribe en un marcado estado de necesidad, sin poder adquisitivo frente a la inflación, con niveles de desabastecimiento críticos. Las metas cotidianas de una importante mayoría se enfocan en encontrar la bolsa de comida y poder comprarla, bien sea CLAP o después de horas de cola algún producto que llegó a determinado establecimiento, incluso los que venden a precios especulativos aprovechándose de la necesidad, tienen clientes de sobra, los consumidores hasta tienen que hacer colas para ser despojados de su dinero.

Un escenario como este podría ser el guión de una película, lo que sería difícil para el director es contextualizar esto en un país petrolero, que además recientemente fue beneficiado por los precios del crudo más altos de la historia. Cómo entender que en la Venezuela petrolera esté ocurriendo esto, tuvimos y tenemos las mejores condiciones y no producimos nada. Lo que realmente ocurre en nuestro país todos lo saben, afectos al gobierno y opositores, sin embargo, los primeros sienten y callan, pero en el fondo todos saben que es un problema derivado de la errónea aplicación de políticas públicas, éramos tan fuertes, teníamos tanto, que tardo 17 años llegar a esta situación. La guerra económica, el capitalismo frente al socialismo, la confusión entre lo bueno y lo malo, propiedad individual versus colectiva, la empresa privada versus la pública; han sido el centro del discurso para justificar la aplicación de políticas y medidas supraconstitucionales. Ni la constitución ha podido contener estas medidas, para muestra es suficiente ver los principios rectores de la Carta Magna, Estado de derecho y de justicia, modelo socioeconómico de libre competencia y participación privada, seguridad alimentaria, derecho a elegir bienes y servicios de calidad.

Lo bueno de esta historia es que seguimos siendo el país dotado de recursos; el venezolano trabajador y solidario que sueña con tener y dar cosas buenas sigue estando dentro de cada uno de los ciudadanos, es decir, el destino de la Venezuela productiva y feliz está latente.