La voluntad no es otra cosa que la capacidad que tenemos los seres humanos de decidir lo que deseamos o no deseamos, poder elegir lo que queremos. Es por lo tanto la voluntad, uno de los elementos e incluso indicadores relacionados con el ejercicio pleno de las libertades, mientras más podamos elegir lo que queremos, más libres somos. De esta manera, por ejemplo, en el campo de los consumidores existe el derecho a elegir bienes y servicios de calidad (CRBV. art. 117), consumidores libres son los que pueden elegir lo que quieren, para lo cual deben existir bienes y servicios en cantidad y variedad suficiente; en el campo de las libertades económicas la voluntad juega también un papel fundamental, es libre quien puede decidir a que se dedica, en que moneda ahorra o invierte, si lo hace dentro o fuera de su país; en el campo político también se el libre cuando se puede ejerce la voluntad, para ello es necesario que existan mecanismos de elección, si no los hay, si no se puede votar, las libertades en este campo tampoco se pueden materializar.

La democracia, se caracteriza fundamentalmente por el respeto de las libertades individuales y colectivas, siempre dentro del contrato social, dentro de la justicia y el derecho, es dar a cada quien lo que le corresponde, “mis derechos terminan donde comienzan los de los demás”. Por su parte, los regímenes autoritarios se caracterizan por la imposibilidad que tienen sus ciudadanos de ejercer su voluntad en cualquier ámbito, es el gobernante quien decide, lo hace en algunos casos directamente, prohibiendo lo que no se puede hacer o indirectamente restringiendo las condiciones para que alguien pueda decidir lo que quiere. Comúnmente en los regímenes autoritarios siempre se busca justificar el poder de decidir en manos del Estado con el bien del pueblo, lo que le conviene, yo decido por ti para salvarte de algo; pero nada podría estar más lejos de la “democracia participativa” que limitar la voluntad de las personas, administrar la voluntad ciudadana sobreponiendo los eventuales intereses políticos del país sobre los derechos e intereses particulares de sus ciudadanos.

Si usted como ciudadano del mundo quiere saber si vive en democracia, quiere saber si es usted un ciudadano libre, solo tiene que examinar el nivel o margen en que puede ejercer su voluntad en los distintos ámbitos; pregúntese ¿puedo yo elegir lo que quiero? y tendrá usted mismo las respuestas.