Se acerca la época navideña, hallacas, pan de jamón, “jamón planchado”, pernil, época de adornar las casas, comprar los regalos y los estrenos. Es una época tradicional para estar alegres, para soñar y planificar el próximo año.

Sin embargo, esta vez la navidad nos agarra desprevenidos, con una galopante inflación y con un marcado desabastecimiento, no sabemos qué cosas de la lista tendremos que dejar de comprar, resignarnos a mantenerlas en el recuerdo y en la aspiración. Pero eso sí, nunca debemos renunciar a las cosas que forman parte de nosotros mismos; la etapa actual del país es solo eso, una etapa, parte de la historia, hoy toca ir al bazar a comprar azúcar, leche, y otros productos que corresponden al abasto o al supermercado, pero esas costumbres y esos sueños deben seguir dentro de nosotros, debemos luchar por ellos, las necesidades de los seres humanos no se limitan a alcanzar lo básico, los detalles y las cosas que podría no ser valoradas como fundamentales, son también importantes, son derechos donde nadie puede elegir por nosotros.