Cada vez que los venezolanos nos preguntamos ¿ya tocamos fondo en nuestra economía y en el ejercicio de nuestros derechos? alguien sale al paso y nos dice va a ocurrir tal o cual cosa, todos dicen “no” “eso no va a pasar en Venezuela”, este juego se repite y se repite hasta que llega el lobo y pasa. Así nos dijeron hace más de trece años con el control de cambio “aquí no habrá control de cambio”; también con el derecho de propiedad y la libre empresa “no habrá expropiaciones·; con la eliminación de los dólares de viajero, de estudiantes e Internet, hasta hace nada decían los personeros del gobierno “el cupo de viajero está garantizado” lo que no decían era que ya no serían a Bs. 12 por dólar sino a Bs. 650, ni que aplicaría solo para tarjetas de crédito de bancos públicos con límites de crédito insuficientes para ser usadas en el extranjero; o con los dólares de los pensionados y jubilados que viven fuera del país; alguien también dijo “habrá carta de racionamiento” y los venezolanos dijeron “no” “eso no va a pasar en Venezuela” hasta que apareció el captahuellas, el terminal de cédula o el CLAP, que si no es lo mismo, significa lo mismo ¡racionamiento de comida!; con la inflación “nunca habrá hiperinflación”, si lo que vivimos no es eso porque los expertos hablan de condiciones y cifras que aun no tenemos, se le parece bastante.

Todas estas cosas que nos decían “viene el lobo” “viene el lobo” y que no creímos que llegarían, han llegado. Los venezolanos vivimos de forma muy diferente a lo que siempre fue nuestro estilo de vida, hasta nuestras costumbre hemos tenido que sacrificar y todo por un ideal político que no nos pertenece, que nos ha sido impuesto forzadamente, o al menos ha sido reflejado en las políticas públicas que han producido estos resultados, son muchos años esperando tocar el fondo que no llega, siempre hay un más abajo que sorprende nuestra buena fe. Sin embargo, en la memoria de los mayores vive el venezolano de antes y sus historias se han transmitido a las nuevas generaciones, que sin haberlo vivido o sin poderlo recordar también comen arepas y tienen al verdadero venezolano por dentro. Nos gustan las cosas buenas y a pesar de todo lo ocurrido esas cosas buenas están escritas como derechos en la Carta Magna, el futuro de Venezuela tiene que ser otro, un futuro de éxito, prosperidad y felicidad, todo eso depende de nosotros mismos.